El ahorro asociado a la libertad financiera

El origen de la palabra ahorro

Ahorro proviene del término árabe “hurr” que significa “Libre”. En la edad media, se empleaba el arabismo “horro”, un adjetivo que significaba “Libre, que no es esclavo”. Y de ahí derivó el verbo “Ahorrar” que en principio quería decir “dar libertad a un esclavo o prisionero” y luego, significó “librar a alguien de algo”, esto podía hacer referencia a un gasto, trabajo o esfuerzo.  Finalmente, evolucionó hasta acercarse a la idea actual relacionada a la economía, “guardar el dinero como previsión para necesidades futuras” y “reservar alguna parte de los ingresos ordinarios”.

El ahorro desde sus orígenes ha estado asociado a la libertad. Y podemos establecer una relación directa con la libertad financiera porque ella nos permitirá administrar nuestro tiempo como mejor nos parezca, sin necesidad de depender de los ingresos procedentes de un trabajo fijo.

¿Qué es la libertad financiera?

La libertad financiera es la capacidad que tiene una persona para poder vivir de la rentabilidad de sus inversiones, de los ingresos procedentes de sus activos o de sus ahorros. En otras palabras, se trata de alcanzar un estado financiero en el que mediante una combinación de ahorro e ingresos pasivos una persona pueda ser libre de decidir qué hacer con su tiempo. 

En este sentido, podemos mencionar diferentes grados de libertad financiera y la idea es ir superándolos: 

  1. Supervivencia financiera: Este primer nivel, representa a una persona que depende de los ingresos de su trabajo para poder subsistir. El salario es su única fuente activa. Esto le permite cubrir los gastos necesarios para poder vivir (alimentación, ropa, alquiler, hipoteca, entre otros). En esta etapa, se suele vivir al día y perder el empleo es una gran preocupación.
  2. Estabilidad Financiera: En esta segunda etapa, se ha logrado conseguir el mínimo de estabilidad deseada. Aquí, el individuo ya dispone de unos ahorros o colchón de ahorro que le permitirán subsistir durante al menos un periodo de 6 meses.
  3. Seguridad Financiera: En este estadio, la persona se ha dado cuenta que la clave no está sólo en ahorrar, sino en hacer que este dinero pueda generar rendimientos e ingresos pasivos. Aquí, nos encontramos ante un grado de libertad financiera en el que empiezan a tener lugar las inversiones en inmuebles, compra y venta de acciones o apertura de pequeños negocios. Pero, los ingresos generados aún no son suficientes para sostener el coste de la vida y se sigue dependiendo de los ingresos procedentes del trabajo. 
  4. Libertad financiera: Aquí, se ha logrado alcanzar la meta deseada, ya no es necesario que la persona dependa exclusivamente de un sueldo o salario para poder seguir viviendo, dado que las inversiones realizadas generan una cuantiosa fuente de ingresos. 
  5. Libertad financiera absoluta:  Este es el máximo grado de libertad financiera. El dinero no es un problema, los ingresos pasivos son tan abundantes que cubren ampliamente los gastos diarios. De esta manera, es posible invertir el excedente de ingresos para alcanzar rentabilidades aún mayores. 

Podemos resumir este camino de la siguiente manera: En el primer nivel, se ha iniciado el camino hacia la libertad financiera. Pero, para poder ascender a un nivel superior es necesario incrementar la capacidad de ahorro, conseguir nuevas fuentes de ingresos y saldar las posibles deudas para que los gastos no superen los ingresos. 

En el segundo nivel, la clave es el interés que demuestra la persona y que ha conseguido tener un posible respaldo frente a cualquier imprevisto o emergencia, aunque sigue dependiendo de un salario. Por su parte, en el tercer nivel, se está muy cerca del objetivo y es preciso no estancarse en una zona de confort para poder continuar progresando. En este momento, es recomendable asesorarse adecuadamente para poder realizar inversiones a largo plazo. 

En el cuarto nivel, se ha alcanzado el punto donde trabajar es una opción, ya que con los ingresos pasivos se puede pagar la totalidad de los gastos. Sin embargo, se sugiere no descuidarse. Finalmente, en el quinto y último nivel se ha obtenido la libertad financiera. Aquí, la independencia obtenida permitirá realizar inversiones más grandes y tomar más riesgos para alcanzar mayores beneficios.

Y como siempre que se emprende un camino es preciso ser perseverante y estar enfocados. Es necesario mejorar nuestra capacidad de ahorro para poder destinar estos montos a inversiones. Ahorrar es pensar a largo plazo. Guardamos dinero para anticiparnos a los hechos, al porvenir y poder tener una mejor calidad de vida.

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